19 octubre 2020

EDUCACIÓN Y VALORES

La educación, para mí, es transmitir conocimientos y, más allá de enseñar, es también aportar valores. Una perspectiva ética con la que afrontar la vida uno mismo y en sociedad, que incluye unas normas cívicas y de comportamiento. Consiste también en inculcar actitudes optimistas en el alumnado, así como potenciar sus aptitudes, las capacidades innatas o vocacionales que poseen y que los hacen únicos entre la multitud. Además, como yoguini me gustaría poder transmitir los principios y parte de la filosofía del yoga a los alumnos/as.

En mi opinión, muchos de los valores que incluye la práctica del yoga son aplicables en los centros educativos, y sus beneficios son aprovechables tanto por alumnos como por profesores. Me explico un poco mejor: adentrarse en el mundo del yoga te obliga a cuestionarte tus hábitos, aprendizaje, prejuicios o condicionamientos, y ese ejercicio de reflexión personal me parece esencial para que los alumnos conozcan y examinen sus comportamientos.

Otro valor que me parece imprescindible es la preocupación del/la maestro/a por poder transmitir mejor la enseñanza, de ahí que los profesores de yoga estén en continuo aprendizaje. 

También se puede añadir como una virtud del yoga la relación que se establece entre el cuerpo y la mente. Las asanas (posturas) y el control de la respiración, nos permiten liberar las tensiones, las preocupaciones, los miedos y los límites del cuerpo a través de la fuerza, el equilibrio y la flexibilidad. A su vez, esto influye directamente en la mente que la ayuda a fortalecerse, equilibrarse y a flexibilizarse. El reto que nos suponen las posturas y las respiraciones coordinadas nos ayuda a su vez a desarrollar la tolerancia, la paciencia y la constancia. Todo lo mencionado anteriormente son fórmulas para estar más conectados con nuestra consciencia, para contemplar con mayor presencia y certeza el ahora. 

En resumen, lo que el yoga pretende es proporcionar una mejor calidad de vida y la autorrealización de las personas, dos objetivos que me parecen indispensables para incluir de manera transversal en la educación de los adolescentes. Si los afianzan en esta etapa, los continuarán a lo largo de los años. 

Si nos centramos en la práctica del yoga Jivamukti, su valor principal es:

  • Ahimsa (amabilidad), compasión y no violencia.

Aunque también se fundamenta en otros principios que detallo a continuación:  

  • Bhakti: devoción
  • Dhyana: meditación, conexión con la realidad interior no-cambiante y permanente
  • Nada: desarrollo de la habilidad escuchar profundamente
  • Shastra: estudio de los textos antiguos de filosofía del yoga.

Para mí, empezar a practicar yoga fue una auténtica revolución. Aunque estoy en proceso y sigo aprendiendo con cada práctica, puedo decir que he ganado paz, conciencia, empatía y confianza en mí misma y en mis relaciones. Vivo más el momento y, por supuesto, me siento más saludable y capaz. Me conozco mucho mejor.

“El yoga te ayuda a estar en paz y conocerte a ti mismo y luego podrás vivir en armonía con los demás”. Nancy Gilgoff.

Para terminar, como siempre que tengo ocasión con la música y las novelas gráficas, voy a hacer referencia a un cómic que va perfecto con la entrada de hoy. Os propongo la lectura de “Yoga con humor”, de Julia Arteaga, que además de paisana fue una de mis maestras de yoga.



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