“Una educación para toda la vida” es el principio que defienden las políticas europeas orientadas a potenciar la personalidad de cada individuo a lo largo de toda su vida, y a lograr una mayor participación del ciudadano en la cohesión social y el desarrollo económico. No cabe duda de que la educación constituye una gran preocupación para todos los gobiernos europeos. Y hay que tener claro que es fundamental reforzar no solo la educación, sino también otros ámbitos como el empleo, la innovación y la investigación, y la política económica, con los que esta se complementa. Para lograrlo, la UE se empeña en difundir entre sus miembros las llamadas “buenas prácticas educativas”. El problema es que es muy difícil lograr que todos los países miembros participen de unas directrices comunes sobre educación y formación porque hay una enorme variedad de cometidos en la financiación, gestión y evaluación de ella.
Estas buenas prácticas educativas promovidas por la UE se orientan hacia la cooperación transnacional en las políticas de la educación, formación y juventud; hacia la potenciación de los sistemas de intercambio de estudiantes y profesores entre los Estados miembros y el fomento del uso de otras lenguas; a la promoción de los proyectos innovadores de enseñanza-aprendizaje; la creación de redes de competencias académicas y profesionales; convertirse en una plataforma para introducir las TIC en la educación y para la creación de un sistema de reconocimiento mutuo de cualificaciones.
Para lograrlo, nuestro país comenzó las reformas del sistema educativo a partir de 1990 con la ya derogada LOGSE. Posteriormente, la Ley Orgánica de Calidad de la Educación (2002) insistió en la plena integración de España en el contexto europeo siendo necesario para ello un mayor grado de homologación y flexibilidad del sistema educativo español. Exigió también que los alumnos pudieran adquirir destrezas como la capacidad de comunicarse —también en otras lenguas—, la de trabajar en equipo, la de identificar y resolver problemas o la de aprovechar las nuevas tecnologías para todo ello. En el 2006, la LOE vuelve a reiterar la pertinencia de que la orientación política de la reforma de nuestro sistema educativo guarde estrecha relación con las directrices de la política educativa de la UE. Asimismo, la apuesta actual de la UE por potenciar el aprendizaje a lo largo de la vida lleva implícita la interrelación de los sistemas de educación y formación, y se insta a la necesidad de arbitrar fórmulas que flexibilicen el tránsito de un modelo formativo a otro.
Centrándonos en España, el contenido de objetivos educativos fijados por el Consejo Europeo para el 2020 se ha estructurado en cuatro partes: la primera de ellas está dedicada a los objetivos y puntos de referencia para este año; la segunda hace un análisis exhaustivo del abandono temprano de la educación y la formación en España; la tercera hace hincapié en el aprendizaje a lo largo de la vida y, la cuarta parte, se centra en las líneas de actuación referentes al abandono temprano de la educación y la formación propuestas por la Conferencia de Educación. Extrapolando estos objetivos a la realidad educativa de nuestro país podemos concluir que los puntos fuertes de nuestra educación son, por un lado, la escolarización en Educación Infantil, donde ya se ha superado el objetivo europeo. Por otro lado, la titulación en Educación Superior, donde España ha podido fijarse un objetivo más ambicioso debido a que ya se ha alcanzado el punto de referencia propuesto por el Consejo Europeo. Por último, en la formación a lo largo de la vida, aunque no se ha alcanzado el punto de referencia, España se sitúa por encima de la media de la Unión Europea.
En otra vertiente, los puntos débiles de nuestra educación y que quedan lejos de la referencia europea son los siguientes: el abandono temprano de los estudios y la formación; las competencias básicas PISA y la competencia lingüística; la tasa de empleo de los graduados y la movilidad. Para intentar llegar o mejorar estos parámetros se necesitará una mayor dosis de esfuerzo por parte de todas las Administraciones educativas para lograr los objetivos propuestos.
Bibliografía:

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