01 noviembre 2020

PERFIL DE UN BUEN DOCENTE


 La cuestión planteada en este artículo se abre a una infinidad de respuestas válidas siempre que no se ofrezcan como sentencias. Si partimos de la opinión, debemos dejar un espacio para el debate, para la construcción consensuada de respuestas siempre en proceso. Con esa perspectiva, profundizamos en las características de un buen tutor o profesor desde las opiniones de alumnos de primaria y secundaria, según la información recogida en por Anna Torralbo para El Diario de la Educación. 
De aquellas cualidades destacables en un buen docente, la primera de ellas es su amabilidad. La relación que se establece con los alumnos, por mucha “distancia” que se quiera mantener (y no nos referimos al metro y medio que obliga la COVID-19), siempre implica un tú a tú, un entendimiento que va más allá de los contenidos a impartir. Más aún en el caso de los tutores. ¿Pero es siempre el tutor el profesor de referencia de sus alumnos? Debería, pero no siempre es así. Si bien es cierto que no se puede reducir a una única razón, y que en muchas ocasiones el alumnado encuentra mayor afinidad en otras u otros docentes, lo cierto es que la cordialidad, la simpatía, la confianza, pasan por ser elementos clave para que se establezca una relación óptima. 
En esa misma línea los alumnos apuntan a  una actitud más tolerante y menos “gritona” por parte de los docentes. Levantar la voz pasa por ser un recurso fácil a la hora de mantener el orden de aula. La paciencia, siempre puesta a prueba, tiende a agotarse en paralelo a la aparición de los gritos. Pero eso forma parte de la profesión.  Mantener la calma y las formas ante una clase desmadrada. Es fácil de decir, pero difícil de llevar a la práctica. Como repetir la misma explicación una y otra vez, cosa que muchos alumnos echan en falta. Temen preguntar lo que deberían haber entendido por no enfadar al profesor. Y no debería ser así. Ayudar a comprender las cosas debe ser imprescindible cuando se quiere enseñar, aunque para ello haya que trabajar sobre lo mismo más de lo previsto. Si al otro lado hay un alumno interesado, al final se logrará el objetivo.  
Otra de las características que priman entre los jóvenes para valorar positivamente a un profesor es la forma en que imparte la materia. Por supuesto, agradecen la creatividad y las actividades alternativas a la clase magistral o la realización continuada de actividades. Hacer de los contenidos algo atractivo no es una regla infalible, porque no todos se prestan a modelos más dinámicos o entretenidos, pero sí es necesario que el profesor evalúe (como lo hace con sus alumnos) sus clases y herramientas utilizadas.  
 
En mi opinión un buen docente debe reunir las siguientes aptitudes: empatía, ser humilde, tener paciencia, ser tolerante y abierto de mente, ser sociable y debe conocerse muy bien a sí mismo. 
En cuanto a las competencias más importantes para mí son: el compromiso, estar preparado y no dejar de formarse (interesado en seguir aprendiendo), estar motivado a enseñar y a aprender y motivar a los alumnos a ello, debe ser organizado, innovador e impulsar el uso de las nuevas tecnologías en el aula y lograr que los alumnos alcancen la madurez, lleguen a pensar por sí mismos y sean críticos.
Si intento identificar mis cualidades para ser una buena docente son: la empatía, la tolerancia, la organización y la constancia. Además de las ganas de aprender cosas nuevas siempre y de ayudar a todos, más si cabe a los que más lo necesitan. Me gustaría poder enseñar a mis futuros alumnos a cuestionarse sus hábitos, aprendizaje, prejuicios o condicionamientos, para que conozcan y examinen sus comportamientos. Trabajaría la educación emocional con ellos, es decir, además de enseñarles los conocimientos del mundo que les rodea, acompañarlos en una concepción positiva y de respeto por el yo.  Ayudarles a canalizar la frustración con ejercicios que favorezcan la liberación de energía retenida, frustraciones y “malos rollos”; dedicaría tiempo a que los alumnos se reconozcan, se entiendan, se acepten y se quieran.
Por el contrario, en lo que debo mejorar es en el uso de las nuevas tecnologías. Un reto que tengo por delante… junto con aprobar este máster.
Bibliografía: 

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